10 consejos de madre que nos muestran el camino de la vida.

Hay que reconocerlo, la relación entre madre e hija no siempre es fácil. Algunas, tienen la suerte de tener una gran complicidad con su madre, pero otras tienen una relación más fría. Sin embargo, si hay algo debemos reconocer, es que las madres siempre dan buenos consejos.

Las mejores recomendaciones de nuestras madres van más allá de “come algo antes de salir”, “lleva un abrigo, después va a refrescar” o “no vuelvas tarde”. Las mejores recomendaciones de nuestras madres tienen que ver con consejos profundos que nos serán útiles el resto de nuestra vida.

Algunas frases son para tener en cuenta y aplicar tal vez en los momentos más duros y difíciles de nuestras vidas. Es ahí cuando recordamos que mamá nos dijo algo que nunca olvidaremos.

¿Sabías que aproximadamente a los 33 años de edad las mujeres empezamos a parecernos a nuestras madres? Tal vez es en ese momento precisamente, cuando empezamos a “escuchar” lo que alguna vez nos dijeron.

Esta recopilación de 10 consejos de distintas madres, también pueden coincidir con los que alguna vez recibiste. Con algunos tal vez estemos de acuerdo, con otros no tanto; pero lo que sí sabemos es que todos son útiles.

1- Haz lo que te gusta. No escuches a quienes te dicen que es una idea descabellada o imposible. Tus sueños nunca serán demasiado grandes.

Este consejo nos anima a perseguir nuestra vocación y nuestros deseos. Nunca renunciar a ellos. Es posible que a lo largo de la vida nos encontremos con personas que intenten desmoralizarnos y es ahí cuando debemos aplicar estas enseñanzas.

2 – Sonríe, no hay nada más hermoso. Pero no lo hagas si no pones el corazón en ello.

Sonreír, es otra forma de enfrentar la vida, pero tampoco debemos caer en la hipocresía hacia nosotros mismos. Enfrenta la vida con alegría, pero también puedes permitirte un momento de tristeza o de pena.

3 – Sé auténtica. Sé tú misma y nunca te disculpes por ser quién eres.

No hay nada peor que querer transformarse para adaptarse a otros. Tu belleza también radica en ser una persona genuina.

4 – Nunca dejes que un hombre cambie lo que eres. Si tienes miedo de ser tú misma a su lado, entonces él no es el indicado.

Este consejo está muy ligado al anterior. No podemos cambiar nuestra esencia por nada ni por nadie. Cuando no seas feliz en un lugar o con una persona, aléjate.

5 – Acepta a todo el mundo independientemente de su religión, etnia o cultura.

Este es el primer punto que define a una persona bella de alma. Quienes amamos a Dios y guardamos sus enseñanzas en el corazón, sabemos que todos somos iguales y que todos tenemos derecho a ser aceptados.

6 – Sé generosa, pero no esperes nada de la gente que te rodea. No todo el mundo tiene el mismo corazón que tú.

Este consejo pone a prueba nuestros valores y nuestros principios, porque alguien generoso de corazón, no da esperando que otros le retribuyan. Cuando se es generoso, no se espera nada a cambio.

7 – Pide ayuda cuando la necesites.

Las mujeres somos capaces de hacer muchas cosas y a veces, todas al mismo tiempo. Pero llega un momento en el que nos damos cuenta de que no podemos con todo. Es ahí cuando debemos pedir ayuda a las personas que nos rodean. No te sientas mal por eso.

8 – No te prives de los pequeños placeres de la vida. Reserva tiempo para ti.

Permanentemente velamos por el bienestar de nuestra familia, y eso hace que a menudo nos olvidemos de nosotras mismas. No te prives de algo que te gusta por cuidar la línea o la apariencia. Tómate ese descanso que necesitas, eso no significa que eres egoísta. Disfruta de los pequeños placeres porque la vida es una sola y el tiempo no vuelve atrás.

9 – No te intereses tanto por la opinión ajena.

Es imposible conformar a todo el mundo. A veces, incluso las personas que te exigen o que opinan lo hacen con mala intención. No te dejes arrastrar por lo que otros piensen o digan de ti. Tú sola te conoces y sabes en tu interior quién eres y lo que haces.

10 – Estudiar te hará una persona independiente.

Las mujeres debemos estar preparadas para todas las circunstancias de la vida. Cuando nos casamos, estudiar sirve para poder contribuir a la economía del hogar, pero si decidiéramos estar solas o si el destino hiciera que tuviéramos que salir adelante por nuestra propia cuenta, entonces tener una manera de ganarnos la vida, es fundamental. ¡Nunca renuncies al estudio!

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